La talla es un buen punto de partida, pero el ajuste también depende de la horma, el material y el diseño. Una misma numeración puede sentirse diferente entre marcas y modelos.
Cómo medir tu pie en casa
- Coloca una hoja de papel en el suelo, junto a una pared, sobre una superficie firme.
- Ponte los calcetines que utilizarías con ese calzado y apoya el talón suavemente contra la pared, con el peso repartido entre ambos pies.
- Marca en el papel el extremo del dedo más largo. No tiene por qué ser el dedo gordo.
- Mide la distancia entre la pared y la marca, en centímetros.
- Repite el proceso con el otro pie y utiliza como referencia la medida del pie más largo.
Es preferible medir al final del día, cuando el pie puede estar algo más dilatado.
Cómo utilizar esa medida
Consulta si el producto incluye una tabla o indicaciones específicas del fabricante. Comprueba si la tabla se refiere a la longitud del pie o a la longitud interior del calzado: son medidas distintas.
No utilizamos una equivalencia universal entre centímetros y tallas, porque podría llevarte a elegir una talla incorrecta. Si el modelo no incluye tabla, consúltanos antes de comprar e indícanos el enlace del producto y la medida de ambos pies.
Si estás entre dos tallas
Revisa el tipo de cierre, la anchura del pie y los calcetines que vas a usar. No elijas automáticamente una talla mayor: una sandalia, un mocasín y una bota pueden necesitar ajustes diferentes.
Calzado infantil
Mide ambos pies y vuelve a comprobar la medida cuando cambies de modelo. El calzado debe sujetar sin comprimir y permitir mover los dedos; evita elegirlo demasiado grande para que dure más.
Comprueba el ajuste al recibirlo
Pruébate ambos zapatos sobre una superficie limpia, con los calcetines adecuados. Camina unos pasos: los dedos no deben quedar comprimidos y el talón debe mantenerse sujeto sin rozaduras. No confíes en que un calzado que duele se adaptará necesariamente con el uso.
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